Para nosotros es un gusto, darles la bienvenida a este espacio, que busca mantenernos informados sobre temas que interesan, preocupan y ocupan a todos los que nos sentimos interrogados ante el sufrimiento de nuestros hermanos, especialmente los que estan lejos de su tierra, perseguidos, indocumentados y sumergidos en el vacío de la indiferencia.

jueves, 29 de abril de 2010

Aprendiendo , crecemos!


En pos de una mejor y mayor comunicacion con nuestros hermanos del mundo , tenemos la alegria de comunicarles del nuevo servicio de alfabetización que comenzará a partir del 30/04/10 en la sede de la Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones - Laprida 930 - Capital Federal.
Estos cursos estan principalmente focalizados para migrantes de no habla castellana.

Para mayor información dirigirse a:
une@migracionesfccam.org.ar


Sumate!

miércoles, 31 de marzo de 2010

El Papa pide una atención especial a los menores migrantes

Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2010

Queridos hermanos y hermanas:
La celebración de la Jornada Mundial del emigrante y del refugiado me ofrece nuevamente la ocasión para manifestar la solicitud constante de la Iglesia por los que viven, de distintas maneras, la experiencia de la emigración. Se trata de un fenómeno que, como escribí en la encíclica Caritas in veritate, impresiona por el número de personas implicadas, por las problemáticas sociales, económicas, políticas, culturales y religiosas que plantea, y por los desafíos dramáticos que supone para las comunidades nacionales y para la internacional. El emigrante es una persona humana con derechos fundamentales inalienables que todos deben respetar siempre (cf. n. 62). El tema de este año -"Los emigrantes y los refugiados menores de edad"- toca un aspecto al que los cristianos prestan gran atención, recordando la advertencia de Cristo, que en el juicio final considerará referido a Él mismo todo lo que se ha hecho o dejado de hacer "con uno sólo de estos más pequeños" (cf. Mt 25, 40-45). Y ¿cómo no considerar entre "los más pequeños" también a los emigrantes y los refugiados menores de edad? El propio Jesús de pequeño vivió la experiencia del emigrante porque, como narra el Evangelio, para huir de la amenaza de Herodes tuvo que refugiarse en Egipto junto con José y María (cf. Mt 2, 14).

Si la Convención de los Derechos del Niño afirma con claridad que hay que salvaguardar siempre el interés del menor (cf. art. 3), al cual hay que reconocer los derechos fundamentales de la persona de la misma manera que se reconocen al adulto, lamentablemente en la realidad esto no siempre sucede. Aunque en la opinión pública crece la conciencia de la necesidad de una acción concreta e incisiva para la protección de los menores de edad, de hecho, muchos de ellos son abandonados y, de varias maneras, corren el riesgo de ser explotados. De la dramática condición en la que se encuentran se hizo intérprete mi venerado predecesor Juan Pablo II en el mensaje enviado el 22 de septiembre de 1990 al Secretario General de las Naciones Unidas con ocasión de la Cumbre Mundial para los Niños. "He sido testigo -escribió- de la desgarradora tragedia de millones de niños en los distintos continentes. Ellos son los más vulnerables porque son los que menos pueden hacer oír su voz". Deseo de corazón que se dedique la debida atención a los emigrantes menores de edad, que necesitan un ambiente social que permita y favorezca su desarrollo físico, cultural, espiritual y moral. Vivir en un país extranjero sin puntos de referencia reales les genera innumerables trastornos y dificultades, a veces graves, especialmente a los que se ven privados del apoyo de su familia.
Un aspecto típico de la emigración infantil es la situación de los chicos nacidos en los países de acogida o la de los hijos que no viven con sus padres, que emigraron después de su nacimiento, sino que se reúnen con ellos más tarde. Estos adolescentes forman parte de dos culturas, con las ventajas y las problemáticas ligadas a su doble pertenencia, una condición que sin embargo puede ofrecer la oportunidad de experimentar la riqueza del encuentro entre diferentes tradiciones culturales. Es importante que se les dé la posibilidad de acudir con regularidad a la escuela y de acceder posteriormente al mundo del trabajo, y que se facilite su integración social gracias a estructuras formativas y sociales oportunas. Nunca hay que olvidar que la adolescencia representa una etapa fundamental para la formación del ser humano.

Una categoría especial de menores es la de los refugiados que piden asilo, huyendo por varias razones de su país, donde no reciben una protección adecuada. Las estadísticas revelan que su número está aumentando. Se trata, por tanto, de un fenómeno que hay que estudiar con atención y afrontar con acciones coordinadas, con medidas de prevención, protección y acogida adecuadas, de acuerdo con lo previsto en la Convención de los Derechos del Niño (cf. art. 22).
Me dirijo ahora especialmente a las parroquias y a las numerosas asociaciones católicas que, animadas por espíritu de fe y de caridad, realizan grandes esfuerzos para salir al encuentro de las necesidades de estos hermanos y hermanas nuestros. A la vez que expreso mi gratitud por todo lo que se está haciendo con gran generosidad, quiero invitar a todos los cristianos a tomar conciencia del desafío social y pastoral que plantea la condición de los menores emigrantes y refugiados. Resuenan en nuestro corazón las palabras de Jesús: "Era forastero y me acogisteis" (Mt 25, 35); como también el mandamiento central que Él nos dejó: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, pero unido al amor al prójimo (cf. Mt 22, 37-39). Esto nos lleva a considerar que cada intervención concreta nuestra tiene que alimentarse ante todo de fe en la acción de la gracia y de la divina Providencia. De este modo, también la acogida y la solidaridad con el extranjero, especialmente si se trata de niños, se convierte en anuncio del Evangelio de la solidaridad. La Iglesia lo proclama cuando abre sus brazos y actúa para que se respeten los derechos de los emigrantes y los refugiados, estimulando a los responsables de las naciones, de los organismos y de las instituciones internacionales para que promuevan iniciativas oportunas en su apoyo. Que la Santísima Virgen María vele maternalmente sobre todos y nos ayude a comprender las dificultades de quienes están lejos de su patria. A cuantos tienen relación con el vasto mundo de los emigrantes y refugiados les aseguro mi oración e imparto de corazón la Bendición Apostólica.
Vaticano, 16 de octubre de 2009
BENEDICTUS PP. XVI

lunes, 29 de marzo de 2010

A TENER EN CUENTA

Migrantes:

A pesar de que la historia de las emigraciones coincida en buena parte con la historia del ser humano, la movilidad humana es un signo de nuestra era: es verdad que en la gran mayoría de los casos es la directa consecuencia de graves situaciones sociales en los países de partida y que requiere la resolución de numerosas cuestiones sociales o religiosas en los de llegada; pero es, a veces, el mal menor, y abre horizontes y perspectivas nuevas, genera desarrollo, aumenta la diversidad cultural, conlleva un rejuvenecimiento de la población en algunos países y alivia la superpoblación en otros.Según las estadísticas de la Organización Internacional de las Migraciones, en el mundo hay actualmente alrededor de 192 millones de personas que viven afuera de su lugar de nacimiento, el 3% de la población mundial. El trabajo de la Iglesia en ese ámbito, consiste entonces en hacer que la sociedad de llegada no considere los migrantes como meros medios de producción, sino seres humanos enriquecidos por la dignidad de los hijos de Dios y sujetos de derechos inalienables.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Mensaje de Bienvenida.

"Los migrantes no deben ser considerados como un motivo de temor y de problemas, sino más bien un recurso que valorar con espíritu de acogida para la promoción de un auténtico desarrollo.
Hoy en día se puede decir que la migración es un fenómeno de la globalización , pero data desde mucho antes que se conociera esta palabra , ya que muchos de nosotros tenemos abuelos o bisabuelos migrantes.
Los migraciones son una realidad en crecimiento que se da en todos los países del mundo.
Existen migraciones voluntarias y forzadas , estas ultimas plantean un problema humanitario que afecta a 40 millones de seres humanos y que se vive en amplias áreas del planeta, sometidas a guerras , conflictos y otras calamidades graves, o a sistemas políticos autoritarios.
Nuestro interés es poder profundizar en la unidad fundamental del genero humano como hermanos que estamos llamados a ser.
Es necesario dar respuestas adecuadas a los grandes cambios sociales en curso, teniendo claro que no puede haber un desarrollo efectivo si no se favorece el encuentro entre los pueblos, el diálogo entre las culturas y el respeto de las legítimas diferencias.
Las migraciones invitan a poner en claro la unidad de la familia humana, el valor de la acogida, de la hospitalidad y del amor por el prójimo."

Sin mas , quedan nuestras manos y corazón al servicio de los hermanos.

Pastoral de Migraciones y Turismo de Avellaneda-Lanus.